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Ahora me ha dado por escribir.
Perdón por mi atrevimiento
y disculpen las molestias.

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jueves, 27 de agosto de 2015

El asesino que mataba a cámara lenta.

Al asesino que mataba a cámara lenta se le escapaban todas las presas. Estaba harto, no conseguía asesinar a nadie. Pero con la próxima víctima no iba a fallar y además se iba a convertir en el personaje del siglo. Iba a matar a Stephen Hawking por la noche, cuando estuviese durmiendo.



lunes, 24 de agosto de 2015

El detective Carmelo.

Horizonte restringido.
La rubia entró en mi despacho meneando el culo como mueve los ojos un espectador de tenis. Bajé los pies de encima de la mesa por aquello de guardar las formas y la miré fijamente a las caderas, quiero decir a los ojos. Poniendo mi mejor cara le dije:
—Muñeca, busques lo que busques yo no lo tengo, no lo tendré jamás y ahora mismo sería incapaz de encontrar nada que no esté en el sur de tu cintura. No puedo encontrarte ninguna cosa que esté más allá de ese horizonte. Te recomiendo que busques a otro hombre con más amplitud de miras.
—¿Lo cuálo? —me contestó la rubia agitando sensualmente la melena—. Mira, gilipollas, yo no busco nada, soy la limpiadora. Sí que eres corto de miras, sí. No se cómo no has visto el carrito. Y eso del sur de mi cintura, como sea lo que yo me imagino… ¡O me lo aclaras ahora mismo o te corro a escobazos por todo el edificio! ¿Me has entendido, tontoelculo?
Después de aquello salí disparado hacia el oculista más cercano. Ahora llevo gafas. Para lejos y para cerca. Pero de amplitud de horizonte sigo igual y estoy hasta las narices de tanto escobazo.



martes, 18 de agosto de 2015

En pocas palabras (I)

Calor.
Luna de agosto, calma tórrida. Abrasa el exterior, arde el interior. Hay un incendio en la oscuridad.
La mujer madura le dice al joven:
—Te he dejado entrar y no he debido. Es de noche, estoy sola y no te conozco, ¿qué me vas a hacer?
—Te voy a besar y te voy a robar.
—Harás mal, muchacho: lo primero está bien, lo segundo no.
—Te voy a robar el corazón.
—Eso está mejor, ¿pero qué me pedirás a cambio?
—Un vaso de agua fresca para esta calor canalla de agosto que me atenaza la garganta con deseos urgentes.
Arde la noche, los gatos gimen cópulas desesperadas. Calma chicha. La piel suda. Los cuerpos se quejan en el combate. El joven bebe, la mujer suspira. Los putos grillos, por una maldita vez, callan.

«Te quiero porque me das de comer», de David Llorente

Acabo de terminar de leer una de esas perlas literarias de rara belleza que te sorprenden, entre otras cosas, por su originalidad. No tenía noticia alguna de David Llorente y este primer contacto con su modo de hacer me ha impresionado muy gratamente.
Esta novela hace muchos meses que se publicó, pero he de decir que no suelo ser lector de novedades. Prefiero dejar pasar un tiempo prudencial desde la fecha de publicación de los libros, al menos hasta que el ruido mediático baje unos cuantos decibelios.



Al principio no es un libro fácil de leer: no hay párrafos, las diferentes historias de la trama, que son muchas, se separan en cada capítulo con un punto y seguido y las pausas con comas o con dos puntos. Pero a medida que se avanza en la lectura, el cerebro se acostumbra y pone orden en este aparente caos gramatical. Tanto es así, que las historias de los variopintos personajes del barrio de Carabanchel te atrapan sin piedad y no puedes dejar leer.
Te quiero porque me das de comer es una novela negra original y rompedora, un contundente experimento literario que no dejará indiferente a nadie que se atreva a leerlo. 

lunes, 17 de agosto de 2015

Éramos pocos y parió la abuela.

Según diferentes fuentes encontradas por san Google hay entre un par de millones y ciento ochenta millones de blogs en el mundo. Sí, habéis leído bien y no estoy borracho. No hay manera de reducir las diferencias y encontrar cifras más fiables. Al menos yo no las he encontrado. Me viene a la cabeza aquel viejo chiste que dice: «¿Cómo se cuentan las ovejas de un rebaño? Muy fácil: se cuentan las patas y el resultado se divide por cuatro». Algo así deben de hacer los que cuentan los blogs y luego, a algunos, se les olvida dividir. Las cifras con respecto a España no son más alentadoras: se calcula que hay abiertos entre ochenta mil y ochocientos mil blogs. Casi nada la amplitud de la horquilla.


Todo esto viene a cuento porque cuando decidí crear este blog y me informé de las cifras que os cuento mas arriba, me entraron ganas de dejarlo estar y dedicar mi tiempo a otra cosa. Aunque tomemos por buenos los números más bajos, que alguien lea esto es casi un milagro. Aunque siempre me quedará el recurso de convertirme en un cansino persistente, dando la murga a la familia y a los amigos y esperar a que corra el boca a boca.
Pero en fin, a lo hecho pecho y aquí estoy para recomendaros, desde mi humilde opinión de lector voraz, lecturas, sitios y saraos relacionados con la novela negra y policiaca escrita en español.
Una advertencia: la carne es débil y no descarto que en alguna ocasión tenga el día tonto y me ponga a escribir reflexiones, recuerdos, críticas y alguna cosa que probablemente sólo me importe a mí. Si es así, lo siento, pero probablemente, como todo hombre, tengo mi trocito de vanidad, esa que, a todos y en algún momento, nos hace creer que nuestras intimidades les interesan a los demás.
Lo dicho, ahí va un blog más para engrosar las estadísticas del desconcierto.